Con el paso de los días el detalle más inquietante para mí fue advertir que aumentaba el rechazo de Santiago por la carne. Esto me preocupaba porque recordaba que una amiga solía repetirme que los enfermos de cáncer intestinal dejan de comer carne.
Esperando la fecha del estudio llegó cumpleaños número 83 de Santiago.
Como el clima seguía siendo benigno organicé una reunión familiar en el patio de la casa de mi vecina Ester, que es la dueña del departamentito donde vivimos. Es que no tenemos lugar para reunir más de seis personas en total, y como esta señora tiene por costumbre juntarse los sábados por la noche con tres amigas, aprovechando que su esposo sale de viaje, me pareció interesante la posibilidad de invitarlas también a ella y hacer más numeroso el grupo.
El día del cumpleños vinieron su hija mayor, fruto de su primer matrimonio, del cual enviudó, y los dos hijos de su segunda esposa, mis dos hijos varones y algunas nueras, nietos y las amigas de Ester.
Hice empanadas, pizzetas, compré sandwiches de miga y torta de cumpleaños de chocolate, que es la favorita de Santiago.
Fue una linda reunión, alegre y entretenida, él estuvo muy contento y durante días recordó con emoción la sorpresa que le había preparado.

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